Las poses forzadas se notan a kilómetros. Mi trabajo no es encajarlos en posiciones: es crear situaciones reales que naturalmente den buenas fotos.
Movimientos que siempre funcionan
- Caminar de la mano, sin mirar a la cámara.
- Una conversación susurrada: la risa genuina que viene después es imbatible.
- Un abrazo largo, sin prisa por soltarse.
- Bailar sin música, solo para sentir el momento.
El papel de la dirección ligera
Durante la sesión o el día de la boda, doy pequeños estímulos, nunca poses fijas. "Acércate un poco más", "cuéntale lo que estás sintiendo ahora", y dejo que la cámara capture lo que sucede después.
“Estamos hechos de instantes que merecen durar para siempre, y los instantes reales no se ensayan, se viven.”